‘cuento’
La llorona
En el México colonial y aún en la actualidad, la Llorona es una mujer que se aparece en la noche, a veces en las encrucijadas de los caminos, con cabello largo y vestida de blanco, llamando con fuertes llantos y aterradores lamentos a sus hijos. Yólotl González Torres, Diccionario de mitología y religión de Mesoamérica Deambula por las calles apenas cae la noche. Con el rostro cubierto por un velo ligero, delicado ante el más [...]
Cuento: En el río
Como todos los domingos, Castillo sale temprano por la mañana con su bolsa para el pan del medio día. Camina unas cuadras hacia la panadería mientras se asoma negocio tras negocio saludando a los comerciantes. Al llegar a su casa prepara unos corpulentos sándwiches de panceta que guarda en una cajita de lata. Luego, se mete en una precaria habitación ubicada en el fondo del patio trasero donde almacena tornillos, tuercas, alambres, harapos; [...]
Virginia Woolf: El cuarteto de cuerda
Bueno, aquí estamos, y si lanzas una ojeada a la estancia, advertirás que el ferrocarril subterráneo y los tranvías y los autobuses, y no pocos automóviles privados, e, incluso me atrevería a decir, landos con caballos bayos, han estado trabajando para esta reunión, trazando líneas de un extremo de Londres al otro. Sin embargo, comienzo a albergar dudas... Sobre si es verdad, tal como dicen, que Regent Street está floreciente, y que el [...]
Virginia Woolf: Los muelles de Londres
“¡Adónde, oh espléndida nave", se preguntaba el poeta tendido en la playa, mientras contemplaba cómo el gran velero desaparecía en el horizonte. Quizá, tal como el poeta imaginó, el buque se dirigía a un puerto del Pacífico. Pero, con casi total certidumbre, hubo un día en que el buque oyó una irresistible llamada y pasó ante North Foreland y los Reculvers, penetró en las angostas aguas del puerto de Londres, desfiló ante las [...]
Virginia Woolf – La casa encantada
A cualquier hora que una se despertara, una puerta se estaba cerrando. De cuarto en cuarto iba, cogida de la mano, levantando aquí, abriendo allá, cerciorándose, una pareja de duendes. «Lo dejamos aquí», decía ella. Y él añadía: «¡Sí, pero también aquí!» «Está arriba», murmuraba ella. «Y también en el jardín», musitaba él. «No hagamos ruido», decían, «o les despertaremos.» Pero no era esto lo que nos despertaba. [...]
Virginia Woolf: Lunes o martes
Perezosa e indiferente, sacudiendo con facilidad el espacio de sus alas, conocedora de su camino, pasa la garza sobre la iglesia, bajo el cielo. Blanco e indiferente, ensimismado, el cielo cubre y descubre sin cesar, se va y se queda. ¿Un lago? ¡Quítale las orillas! ¿Una montaña? Sí, perfecto, con el oro del sol en las laderas. Cae desde lo alto. Helechos, o plumas blancas, siempre, siempre... Deseando la verdad, esperándola, destilando [...]
Antonio
Antonio es un hombre grueso, tiene las piernas como dos troncos. Los pliegues de gordura esconden su cuello. Jamás contrajo matrimonio ni conoció mujer alguna, a los veinte heredó la dulcería de su madre y ahí se quedó. Desde entonces, cada tarde saca una sillón a la vereda, estira los pies frente a la puerta del negocio y duerme. Si algún cliente llega, aplaude o le golpea los pies para despertarlo. Él no se mueve, entre ronquidos les [...]
Cuento Corto: ¡Tirate!
¡Dale!, dijo Gustavo tiritando de frío. Me asomé desde el muelle y no vi nada. El agua sucia ocultaba el fondo. Está buenísimo, comentó él antes de volver a perderse bajo ese foso putrefacto y sin fin. ¡Ni loco!, respondía mi mente cada vez que ideaba la posibilidad de entrar en esa boca negra y mal oliente. Mirá lo que encontré, eran sus palabras cada vez que emergía de la negrura. Sobre la madera iba acumulando sus tesoros, una [...]
Cuento corto: La misma tarde
Es la hora de la siesta. El campo duerme, la abuela no. Desde el patio mira el horizonte. Barre las hojas caídas de la parra. Palpa la ropa tendida. Luego se sienta a la sombra de la vid y teje en silencio. En el aire flota una semilla. Cae en su hombro. Rueda hasta su mano. Ella sopla y la vuelve a suspender en el aire. La abuela fabrica puntos en automático. Se detiene sólo para observar el callejón vacío de vez en cuando. Bajo la parra [...]
Microrelato: Mi abuelo
Pasa ligero por la cocina cargando un grueso tronco para la hoguera. Ya casi atardece y en esta época las noches son frías. Enciende el fuego y espera hasta que se establezca. Recoge los restos de corteza que cayeron al piso. Luego, toma el sillón y lo acerca hasta la boca de la hoguera, justo a un costado, cerca de la ventana. Estira las piernas y se pierde, se deja llevar por el atardecer, por el frío, por el sueño.
